1 de mayo de 2009

Llegó el momento


Llegó el momento de ser capaz
y esconderse del todo
bajo el ruinoso esqueleto de los meses
ahuyentar la hierba recién cortada
los amaneceres
los besos
y afrontarse a uno mismo
atemorizar a los huéspedes
con los párpados hostiles
y las crines despeinadas.
Llegó el momento de ser capaz
y alejarse del tumulto
caer levemente contra el suelo
espirar sobre la tierra
oyendo cantar a los huesos bajo los pies
susurrando a los tumores
que todavía no,
pero casi.

8 comentarios:

herrero dijo...

Hay muchos momentos de este poema en que alcanzas la cima.
Todavía no. Todavía no.
Te dejo un espejo roto para que desangres lo prescindible, los calendarios borrosos, lo inaplazable, esa sonrisa pedigueña, tus ojeras más íntimas y la manera servil en que te escoras.
Pero tambien te dejo el lápiz de tu infancia. Y las mismas preguntas que entonces.
Arranca la reja de la ventana con tus llagas más negruzcas y sal a contestar alguna, al menos.
Te espero junto a la hierba seca, pero no pienso saludarte.
Y ahora, sigue espirando a ras de subsuelo, y bárrelo todo.
http://www.youtube.com/watch?v=W3x4HvXTyGQ

Mauro dijo...

Será que los huesos, raices secas y arrulladas por el tiempo, recuerdan que estuvieron vivos cantando?.

Yo no se, pero me gustaría que asi fuera.

Besote

La paciente nº 24 dijo...

Llegó el momento de entrar en el interior de un pino, prenderse fuego, ser ceniza de un paraíso que no existe para nadie, luego la llama del viento que lo barre, el sí mismo es un naufrago en el cielo, que se eleva y cae al suelo, a las aceras…

A mí me gusta La Laguna, ciudad-museo. La calle Herradores. Y la Catedral.

Gracias por venir.

Víctor dijo...
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Anónimo dijo...

Un blog menos en la blogosfera. Han de quedar sólo los honestos.

Bye.

danikardone dijo...

y terminarlo en puntos suspensivos? creo que te quedaría aún más redondo. ya sabes que yo abuso de ellos, pero en este caso los veo mucho ;)

herrero dijo...

Acudo aquí en un momento de honda tribulación y desasosiego.
(He empezado de manera muy tópica, pero no estoy para sutilezas).
Las vísceras del destino vocean marcadores tumorales. Bebo en tu charca y escupo la palabra "tumores" de su fondo. Lodazal de mal agüero.
Desinflo a dentelladas la premonición. Remuevo en superficie vorticelas multicromas.
De niño sorbía en los regatos de mi aldea la esencia de hierbas agostadas, cuyos nombres pertenecen al labriego, no al curioso bebedor.
En fin, que el pájaro de la noche se espachurre.
Los cuervos de la memoria me cuentan que hace mucho tiempo que no veo el océano. Que debería haberme aferrado a los momentos mientras pasaban.
Anyway, me refresco en tu fango, hermana Lau.
http://www.youtube.com/watch?v=PNF1a-ZG1uc

ybris dijo...

Los momentos llegan.
Los momentos pasan.
Queda el lento rumiar de los mismos:
los amaneceres, los besos, nosotros mismos.

Besos.