21 de julio de 2010

Tu voz

diciendo que te marchas

me trae un pesimismo nuevo

unas ganas de nada

una tarde sin cómplices ni pulso

dejan de latir las piedras bajo mi planta

y de nuevo el tedio de la sangre

cuajándose bajo el calor donde te me terminas

apenas recién nacido

bajo mis manos

y no acierto a sumar tus ojos a mi pena

todos los límites tienden a cero

y no te oigo ya en este destierro

sin lunas que nos conmuevan bajo las aguas

de tanto faltarnos el mar.