12 de diciembre de 2010

Estaré sola

no me saludarán al pasar

les hallaré dormidos

vacíos de mi nombre y de lo que alguna vez fui

Sola

no recordarán que me partí en dos

para guarecer ambos lados de la cama

con el poco calor que pudiera desprender

de mi fragilidad y mi torpeza

partida en dos

los labios en sus ojos para que soñaran mares

temiéndole a la aurora y a la ceguera de mi cuerpo

tan desnudo

por si despertaban y les asustaba la luz

sobre la alfombra

Estaré sola

recorriendo la espalda de mi sombra

tan repleta de botellas vacías

llorando la deriva de mi rabia enmudecida

y de una risa que ni tan siquiera recuerdo

Sola y curva

como cualquier playa pasto del abandono

cementerio de anclas y de nadie

3 comentarios:

Mauro dijo...

Hay espacio en mi pecho para tu fragilidad. Deposítala ahí mientras te abrazo fuerte, hasta que el frío de las olas se marche, y el mundo no sea nunca más un derivar de botellas vacías.

Laura dijo...

hombre Mau, teniendo en cuenta que si me dieras un abrazo sería con todo un atlántico por medio... no sé yo si el frío de las olas se marcharía... pero se agradece igual ;)
Un abrazote

Mauro dijo...

Acá no se aplica la máxima "El que mucho abarca poco aprieta"...,del abrazo de oso no te salvas, niñaza.

Besos, linda.