1 de septiembre de 2009

En los días de lluvia

...
y al pasar por su lado
en los días de lluvia
cuando la piedra gris de las calles
me empape la ropa y los labios
cuando atardezca eternamente
a esa hora en que las cosas parecen más nítidas
y solemnes
al pasar por su lado
retendré en el aire su olor
los huecos de su sombra
la libertad de su rastro
el rojo del paraguas abierto
apartaré de mis ojos las piedras
y de mis dudas la voz
no me reconocerá
somnoliento y dulce
pero
al pasar por su lado
visitaré todos sus nombres
me enredaré desde lejos
en los recovecos de su abrigo
y habrá un rumor de manos
haciendo el amor en los portales
su espalda
-siempre su espalda-
distinguirá mi sonrisa
y comenzaré a bautizar las baldosas
con todas aquellas canciones
viejas
lentas
donde me traduciré
una y otra vez
los días de lluvia
al pasar por su lado

4 comentarios:

a pena grande dijo...

Lau, hoy que vengo aquí cold and rainy, dirty as a glass roof in a train station, me hablas de lluvia.
Hermana, esta madrugada me siento solo, porque he ido rompiendo lazos con todo el mundo, y ésta es mi paga.
Yusuf dice que "you can´t bargain with the truth", la verdad no está de rebajas, y yo siempre he ido colocando mercancía averiada. Queda muy aparente la semana del estreno, pero no resiste muchos lavados.
El camino de la mentira está lleno de ensoñaciones multicolores, la ilusión es muy crédula, les suena bien mi canción y bailan a su son. Pero no es mi canción auténtica, y su danza no es rewarding, gratificante. Pertenece a otro, a ése que me he inventado. Él sigue aparentemente tan campante, tan rufo, ensayando su próxima obra, mientras yo me siento en mi palco, solo, viendo lo que nunca podría haber sido.
He bajado en un descanso y él dijo que me cambiaba los papeles, que estaba harto de fingir, que las tablas crujían y las heroínas eran siempre la misma, con su idéntica risa adulterada y veladamente culpable.
Sus malabarismos empiezan a cansar, su número ya lo tengo muy visto. No sé qué hacer, porque tampoco me apetece retirarme a ver los affiches sepia, las fotos cursis y los regalos que nunca he abierto.
Me esperan las gaviotas y sus graznidos hambrientos. No hay nadie en cubierta. He buscasdo en la playa y sólo he visto al tonto del pueblo de la Hija de Ryan.
Ryan también tinee un hjo. Soy yo.
Mi hermana y yo somos univitelinos. Y ya estoy cansado de la maldición de nuestros genes.
Lau, te necesito. No me dejes.
Cómprate un chubasquero más resistente y un paraguas de siete parroquias. Te espero en esta misma orilla del Atántico, para espantar estas gaviotas que me están comiendo los ojos.
tiempo_de_penitencia

Reinadelmango dijo...

Definitivamente, la lluvia es muchísimo mejor aliada que el calor para quererse.

La paciente nº 24 dijo...

Hoy escribía, escuchando los sonidos de las 9:15am, sobre la lluvia. "Amo la lluvia así como se sigue amando a alguien que te ha hecho mucho daño porque la lluvia es la batalla de las nubes por replegarse en lo azul de todas las cosas que se elevan, como las horas azules en un álbum de fotografía, algo así como el recuerdo"

Vaya poema, como diría una buena amiga mía "Está que te cagas"

Béatrice, Bea, Beatrix... dijo...

Gracias